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Cloruro de Magnesio aplicado en Animales de todo tipo

El magnesio desempeña en los animales vertebrados un papel bioquímico de importancia parecida a la señalada en el hombre como cofermento en varias reacciones de óxidorreducción y de fosforilación de glúcidos.

 

McCollum, experimentando con ratas encontró que una dieta deficiente en magnesio engendra la llamada «tetania por carencia de magnesio»

La misma que es caracterizada por fuerte vasodilatación tan intensa que los animales adquirían color rosado, taquicardia, convulsiones tetánicas y muerte.

 

En esta tetania, el contenido de magnesio en la sangre desciende a un décimo del normal. El ganado vacuno padece también una tetania llamada del «heno», debida, igualmente, a deficiencia de magnesio en la alimentación. Ambas tetanias se curan con sales de magnesio.

 

El magnesio, ejerce una acción abiertamente sedante en el sistema nervioso en inyección intravenosa, subcutánea o intrarraquídea, o en aplicación local sobre un tronco nervioso. Por todo ello se ha empleado en solución al 10 por 100 en el tratamiento del tétanos del caballo, hasta la dosis de 30 gramos por día en inyecciones intravenosas. También se administra en brevaje y mezclado con la leche caliente en el perro.

 

El agricultor francés H. Vilain, quien ha conseguido notabilísimos éxitos agrícolas con el empleo de sales de magnesio, refiere él mismo, en una conferencia dada a los habitantes de Lachapelle (Francia), donde radica su granja, cómo ha curado enfermedades de animales domésticos gracias a la utilización de compuestos magnesianos.

 

Para mí - dice - el secreto de la salud de los animales es el equilibrio mineral de sus alimentos. Noté que el veterinario recetaba a mi ganado enfermo sales de sodio: sulfato sódico, bicarbonato sódico, cloruro sódico. Y me vino a la idea de hacer pasar estas sales por las remolachas destinadas a la alimentación.

 

Así, además del nitrato de magnesio y calcio y de fosfato de magnesio, eché 400 kilogramos de carbonato sódico; 300, de cloruro de sodio (sal marina sin purificar), y 20, de borato sódico. La calidad de estos alimentos preparados con estos minerales curó enfermedades graves sin ningún medicamento.

 

Se curó radicalmente un caballo de enteritis crónica muy grave; un buey, de enteritis paratuberculosa; una yegua, de mal de cruz declarado incurable; una yegua, anémica-tifoidea, dada por perdida.

 

Un caballo sano estuvo junto a ella y comió de su mismo pesebre. Así queda también demostrado que la enfermedad declarada contagiosa no lo es, si se puede comunicar al animal una resistencia natural a los microbios.

 

La anemia tifoidea no es para mí más que un envenenamiento potásico que podría ser remediado por un poco de sosa y magnesia en los abonos. Vosotros decís - dirigiéndose a sus oyentes de Lachapelle - que las plantas tiernas vienen bien a vuestros animales. Y la causa de ello es que las plantas tiernas son más ricas en sodio y en magnesio, minerales que influyen benéficamente en la salud.

 

Hice una encuesta entre los poseedores de vacas lecheras y observé que no tenían fiebre aftosa las de los que habían puesto en sus abonos sodio, cloro y magnesio. Es que no se había olvidado de los elementos necesarios para la producción de leche, que contiene una proporción no despreciable de cloro, sodio y magnesio.

 

Por el descuido de estos minerales y excesivo empleo del superfosfato, se produce en el ganado vacuno un desarrollo rápido del volumen del vientre por la acumulación de gases, enfermedad conocida con el nombre de meteorismo.

 

El superfosfato contiene un 50 por 100 de yeso y éste es malo para la calidad de los forrajes, que, entre otras especialidades, producen el meteorismo. La acción del yeso es contrarrestada por la sal natural no purificada, que, siendo del mar, contiene magnesio. Así, en los terrenos salados no se da el meteorismo.

 

He creído como muchos o como todo el mundo, en el contagio. Hoy ya no creo en él; y cuando al cabo de algún tiempo, recibo una aviso urgente: «Venid en seguida, epidemia en el rebaño», mi disgusto es nulo. Voy a verlo; cambio el régimen alimenticio y la epidemia se para.

 

Como se ve, por esta conferencia, para Vilain el equilibrio mineral es la base de la buena salud de los animales. Todo el desequilibrio mineral crea un estado de menor resistencia, que deja al organismo casi sin defensas contra los microbios y parásitos; y, cuando la epidemia o la enfermedad hace estragos, no es lo más urgente andar a la caza del microbio o del parásito y luchar contra él; lucha ruinosa y decepcionante, sino encontrar el desequilibrio mineral que ha abierto la puerta el mal y poner allí el remedio.

 

Microbios y otros parásitos desaparecen como por encanto, sin que se haya empleado ningún otra remedio.

 

Antes de terminan este punto, queremos subrayar el papel del magnesio como oligoelemento, por la acción específica que manifiesta sobre la materia viva. Como advierte el doctor F.A. Cid, nuestros conocimientos bioquímicos no son suficientes para permitir una explicación adecuada de sus acciones referidas a propiedades fundamentales; por esto, los hechos que el citado autor refiere deben ser considerados como observaciones cuyo mecanismo no ha sido todavía esclarecido, a pesar de haberse aventurado algunas hipótesis para explicarlo.

 

Entre los varios oligoelementos que se han hecho acreedores a ser estudiados de una manera especial, figura, según el doctor Cid, el magnesio y el potasio, por cuanto existen un buen número de hechos que permiten afirmar la singularidad de su comportamiento, sobre todo cuando se trata de sales haloideas, como son las que se contienen en el producto farmacéutico conocido con el nombre de «Delbiase».

 

La carencia de magnesio influye sobre la membrana superficial de la célula o actúa alternando la reacción actual del interior de la misma. Experimentando sobre el corazón de la rana, si se suprime experimentalmente el magnesio del líquido de perfusión, se producen de un modo inmediato los típicos efectos debidos a la falta de aquél, debilitándose la intensidad de las contracciones.

 

Más notable son todavía a este respecto los efectos que se producen por la acción del magnesio sobre el músculo del intestino del conejo.

 

Al añadir este oligoelemento, se produce un aumento de tono, y, tan pronto el músculo se lava con solución salina corriente, tiene lugar un segundo aumento de todo.

 

Esto se explica diciendo que su efecto farmacológico se manifiesta mientras pasa a través de la membrana, siendo el primer aumento de tono, debido al paso del magnesio hacia el interior de la célula, y el segundo aumento de tono que se produce al lavar el músculo con solución fisiológica, exenta de magnesio, a consecuencia del paso de la droga detenida dentro de las células musculares del exterior.

 

La solución pura de cloruro potásico (que aumenta paralelamente a la disminución de magnesio) ejerce invariablemente una acción paralizante sobre los tejidos contráctiles o conductores. En el caso del músculo cardíaco, por ejemplo, la contracción cesa tan pronto como se sustituye el líquido de perfusión normal con soluciones de cloruro potásico químicamente puro.

 

Todas estas disquisiciones han permitido aclarar que el magnesio, al igual que otros oligoelementos, desempeña el papel de catalizador de las funciones vitales de los organismos animales.

 

Cuatro son los procesos, de importancia fundamental para la vida, que se ven influenciados por el magnesio:

La síntesis y destrucción de los elementos de los tejidos, particularmente de las proteínas

Los procesos energéticos cuales son las oxirreducciones

La desintoxicación de venenos de origen endógeno

La transmisión de los estimulantes nerviosos

 

Estos hechos, como advierte el doctor F. A. Cid, abren perspectivas nuevas en lo que se refiere a la alimentación, tratamiento de las enfermedades en los animales y en lo que concierne al problema del cáncer, es decir, el problema del trastorno de la formación y variaciones hasta ahora oscuras del epitelio y tejido conjuntivo.

 

No deja de ofrecer interés el conocimiento de la acción del magnesio sobre los narcóticos aplicados a los animales.

 

El médico francés Delbet quiso aclarar un punto oscuro con respecto al magnesio: su acción sobre los narcóticos en animales, para luego deducir la que podrían ejercer sobre el hombre. Para ello se sirvió del cloroformo que suministró a dos conejos: a uno de los cuales había inyectado previamente cloruro magnésico y al otro no, y fue repitiendo la operación de dar al mismo tiempo igual dosis de cloroformo a los dos conejos hasta que uno de ellos murió, lo que sucedió a las siete veces.

 

Otro tanto hizo con otras binas de conejos. El resultado de tales experiencias fue que murió doble número de conejos de los que no habían tomado la solución magnesiana, que de los que la habían tomado.

 

Estas experiencias han permitido concluir que el aumento de magnesio en el organismo hace a los conejos más resistentes a la toxicidad del cloroformo. Se ha probado que una sola inyección antes de la operación no tiene ningún efecto. Son necesarias varias dosis en los días anteriores. Otras experiencias han mostrado que el cloruro de magnesio no aumenta la hemorragia de la operación.

 

Antes de dar por terminado este punto vamos a señalar algunos de los efectos sorprendentes que el tratamiento con sales de magnesio produce en las principales enfermedades de los distintos animales domésticos.

 

Por de pronto la solución más corrientemente usada para estos casos es la de 33 gramos de cloruro magnésico cristalizado en un litro de agua. Esta solución se puede preparar con la antelación que se quiera, pues se conserva indefinidamente.

 

A continuación proponemos en forma esquemática la dosificación veterinaria, según los distintos tipos de animales domésticos.

 

GATOS:

 

La enfermedad principal que suele afectar a los gatitos es la gastroenteritis infecciosa y tifus; ésta se cura con dos cucharaditas de las de café, de la citada solución, cada tres horas.

 

AVES DE CORRAL:

 

Tratándose del cólera, tifus, difteria y pesie aviar, el tratamiento para diez animales será de un litro de solución por día, mezclado con el alimento

En el caso de la pepita, habrá que extirpar la parte córnea de la lengua y dar dos o tres cucharaditas de la solución, de las de café, por ave.

 

CERDOS:

 

Si se trata de bronconeumonía o neumoenteritis, en animales de 50 kilogramos, la dosis será de medio litro cada seis u ocho horas, durante cuatro días; en animales de 100 kilogramos, un litro en las mismas condiciones.

 

CABRAS Y CONEJOS:

 

El tratamiento que habrá de dárseles será poco más o menos como el indicado para los cerdos, o sea de 50 kilogramos de peso.

 

CABALLO Y JUMENTO:

 

Si se trata de la erupción pustulosa denominada usagre y el animal tiene un peso del orden de los 500 kilogramos, el tratamiento es un litro cada seis u ocho horas, durante cuatro días, según la gravedad del caso y las reacciones del animal enfermo

En el aborto se les dará un litro mañana y tarde, durante cinco días. Con todo, en animales de peso bastante superior a 500 kilos, la dosis habrá de ser de litro y medio.

 

BOVINOS:

 

Tratándose de fiebre aftosa y de vacas adultas de 400 a 500 kilos de peso, la dosis ha de ser de un litro cada seis u ocho horas, según la gravedad del caso, durante cuatro días; para becerros de 200 kilos, las mismas dosis; para terneros de leche, medio litro cada seis u ocho horas, durante dos días

La mamitis requiere el mismo tratamiento que para la fiebre aftosa

La enteritis exige idéntico tratamiento al de la fiebre aftosa, renovándolo una o dos veces

 

En el aborto, bajo la influencia de este tratamiento, la vaca expulsa las envolturas fetales ella sola, sin cólico y, hecho notable, sin olor, a los pocos días que siguen el tratamiento, y la lactación será normal. El tratamiento curativo consistirá en un litro de solución magnesiana mañana y tarde, durante cinco días. El tratamiento preventivo consistirá, durante la gestación, en un litro cada dos días, si la vaca presenta señales de aborto, y en un litro por día durante cinco días.

 

Unas atinadas advertencias del doctor Neveu servirán de colofón a cuanto acabamos de exponer acerca del empleo de las salas de magnesio por la cura y prevención de enfermedades de los animales.

 

El doctor Neveu ha observado la inocuidad absoluta de las dosis altas del cloruro de magnesio, siempre que ha creído deber prescribirlo. Por eso no es de temer traspasar las dosis que parezcan suficientes para curar algunas enfermedades.

 

Para movilizar, tan rápidamente como se pueda las reacciones de defensa del organismo, la regla es, en los casos graves, comenzar con dosis próximas, por ejemplo, cada seis horas. En los casos excepcionalmente graves, las dosis iniciales serán prescritas con dos horas de intervalo.

 

Cuando una mejoría clara del enfermo muestre que éste reacciona eficazmente, se pueden aplazar las dosis, al principio cada ocho horas, después cada doce prolongando el tratamiento algún día después de la curación aparente o quizá real, para consolidar los resultados obtenidos. Estos ofrecen el máximum de garantías con las dosis que se han prescrito.

 

Dado el modo de obrar de la solución de magnesio, que consiste en activar las reservas del organismo con el fin de disponerlo y vigorizarlo para la lucha contra los microbios que lo invaden, fácilmente se entiende que su acción es extensiva a otras muchas enfermedades no mencionadas aquí. Por consiguiente, también lo recomendamos para ellas, con las debidas proporciones y prudencia.

 

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