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Como bajar de peso con CDS

Primero entendamos que la obesidad no es otra cosa que un mecanismo de defensa del cuerpo contra las toxinas. El ser humano adulto tiene aproximadamente 6 litros de sangre en el organismo, y esa sangre debe estar limpia en todo momento y con un pH de entre 7,35 y 7,41 para que el cerebro y el resto del cuerpo puedan funcionar perfectamente. Fuera de estos rangos enfermamos y podemos morirnos. Si ingerimos toxinas y antioxidantes artificiales, como el E320 o hidroxianisol butilada (BHA), que es un aditivo que se acumula en la grasa corporal, ya se sabe que causa cáncer en animales y desajusta el equilibrio hormonal.

 

Por cierto: es el mismo componente químico que se usa en el pegamento de la cinta americana.

En muchas ocasiones, nuestros sistemas de filtración no pueden liberarnos de tanta toxina y recurren a un sistema de emergencia: utilizan el colesterol, la grasa, para encapsular las toxinas y meterlas en zonas del cuerpo donde no resultan peligrosas. La grasa conduce muy poca electricidad y encierra perfectamente a la mayoría de las toxinas.

 

En cierto modo, es el mismo mecanismo que produce los tumores, que son en realidad un mecanismo de defensa del cuerpo ante una cantidad excesiva de toxinas locales.

 

Y el gran problema surge cuando hacemos dieta intentando reducir la obesidad: de repente liberamos todas las toxinas acumuladas en la grasa otra vez a la sangre, y el cuerpo no sabe qué hacer, excepto poner en marcha un programa de emergencia que provoca ansiedad por el dulce o por el chocolate, para volver a tener energía su ciente y crear más grasas a través del colesterol que se produce en el hígado para volver a encerrar las toxinas liberadas en la sangre.

 

Es un círculo vicioso que sufren las personas obesas, que no saben que la obesidad, en realidad, es una enfermedad causada por toxinas no oxidadas.

 

El responsable es el sistema de producción de productos alimenticios industriales, que utiliza los antioxidantes artificiales para proteger las grasas utilizadas en repostería, fabricación de bizcochos, sopas deshidratadas, etc., con el afán de mantenerlos el máximo tiempo posible en condiciones de ser comestibles en las estanterías de la tiendas. 

 

 

Cuanto más conservantes y antioxidantes le pongan a los alimentos procesados, durarán mucho más tiempo, eso quiere decir que ganan más dinero.

 

Mucha gente me escribe para contarme que ha sentido mejoría al tomar el Dioxido de Cloro y que ha podido reducir el sobrepeso. Y es lógico, ya que el cuerpo, a dieta, no solo utiliza la grasa sino que, gracias al Dioxido de Cloro, oxida las toxinas que lo causan.

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